“Si no te gusta lo que digo, te destruiré, te arrancaré el alma” MIKE TYSON Entre una combinación efectiva de golpes a otra que propine un boxeador a su contrincante, la vida del aficionado al boxeo puede que transcurra sin que otra cosa le proporcione la misma emoción. Por eso, para el aficionado a ese deporte, el recuerdo de haber visto -desde determinada fila- a algún gran campeón sobre el ring se transmuta en un sentimiento de orgullo, de haber sido testigo de un acontecimiento. Para algunos, presentes en el Hilton de las Vegas cuando en 1986 Mike Tyson derrotó…